Clara Rockmore - Biografía, por Pablo Freire [1]

Enviado por : albert en 06 Abr, 2005 - 11:07
historia [2]
Programa de conciertode Clara Rockmore<span style="font-weight: bold;">Clara Rockmore</span> fue la primera virtuosa de la música de la era de la electrónica. Históricamente el mundo de la música ha sido siempre un feudo masculino, aspecto este que en el campo de la electrónica se ha visto más acrecentado si cabe, tal vez por la idea aparentemente más cientifista que difunde, y que sólo en épocas muy recientes ha sido abordado sin prejuicios de género.Es por ello todavía más trascendente la aportación de Rockmore en los años 30.

(Versión extendida de la biografía escrita para la sección "Audionautas de Ayer" del nº 26 de la revista Margen. Escrito por Pablo Freire, y aparecido originalmente en http://usuarios.lycos.es/audionautas/Audiografias/clararockmorebio.htm )

Considerada la mejor thereminista de todos los tiempos, no recibió ninguna
clase de instrucción sobre como interpretar un instrumento nuevo como
el theremin, sobre el que no existía ningún método de interpretación
establecido. Clara supo encontrarlo y lo desarrolló hasta el punto de
convertirlo en el modo clásico de interpretarlo. Desde entonces, y han
sido muchos los intérpretes de theremin, ninguno ha logrado adoptar una
pose tan elegante, de tal complicidad con el instrumento, de simbiosis instrumento-intérprete,
hasta entonces una característica sólo reservada a pianistas o
violinistas. Por vez primera un instrumento electrónico poseía
características sonoras y estéticas que sólo tenían
los instrumentos acústicos y por fin la música electrónica
había encontrado a su primera gran dama, a su primera gran diva.

La niña prodigio


Corría finales del año 1928, cuando una jovencita de apenas 18
años de la comunidad rusa de Nueva York llamada Clara Reisenberg se presentó
en el Hotel Plaza acompañada por un profesor de química, el Dr.
Vinogradov, amigo del célebre compositor ruso-estadounidense Joseph Schillinger
(1895-1943). El objetivo de la visita a dicho establecimiento era la de conocer
a un científico e inventor recientemente llegado de la lejana Unión
Soviética, de nombre Lev Sergeyevich Termen, que había desarrollado
un instrumento musical mágico que se tocaba sin necesidad de ser tocado
físicamente. La suite de Termen estaba atestada de invitados y periodistas
que querían constatar las peculiaridades de tan insólito aparato,
que el propio inventor ya había demostrado con gran éxito en una
gira que le había llevado por varios países europeos.

Clara había acudido a la presentación con la intención
de distraerse, sin saber lo que se encontraría, no obstante, desde un
primer momento quedó absolutamente intrigada por el aspecto externo del
instrumento, por su calidad estética y al mismo tiempo fascinada por
la personalidad arrolladora de su creador.



Cuando Theremin muy cortésmente le ofreció a Clara probar el instrumento
que lleva su nombre y la joven alzó los brazos para proceder a tocarlo,
probablemente nadie, ni siquiera la propia intérprete, sabía que
aquel simple gesto iba a cambiar su vida para siempre…





Clara Reisenberg había nacido el 3 de marzo de 1911 en Vilna (Vilnius),
Lituania, entonces territorio que formaba parte del Imperio Ruso. Con sólo
tres años de edad causó una tremenda conmoción en el Conservatorio
Imperial de Música de San Petersburgo cuando tocó el piano y demostró
una capacidad inusitada para coger los tonos con facilidad. Leopold Auer (1845-1930),
el renombrado y virtuoso violinista, según muchos el mejor del siglo
XIX, y profesor de los mejores violinistas del siglo XX, como fueron Jascha
Heifetz (1900-1987), Mischa Elman (1891-1967) o Efrem Zimbalist (1889-1985),
la aceptó como estudiante "no oficial" de violín al
año siguiente. Cuando en su examen de ingreso al Conservatorio se encaramó
sobre una mesa como si de una pequeña niña prodigio se tratara,
dejó asombrado al tribunal presidido por el célebre compositor
Alexander Glazunov (1865-1936), obteniendo un 5+, la calificación más
alta posible. Con cinco años de edad, se convirtió en la estudiante
más joven jamás admitida en el Conservatorio Imperial de San Petersburgo,
donde Clara se centró en el estudio del violín. Su hermana mayor,
Nadia, nacida en 1904 estudiaba piano. La familia Reisenberg adoptó como
residencia la entonces capital del país, con la intención de estar
próximos a sus hijas.



No obstante, se vivían tiempos turbulentos. Durante el período
de Guerra Civil que siguió a la caída del zar Nicolás II
y la Revolución Soviética de octubre de 1917, la familia Reisenberg
atravesó por momentos precarios y padeció penalidades y situaciones
de persistente hambruna. Hacia 1919, mientras todos los profesores de música
huían del devastado Petrogrado (antes San Petersburgo), la familia siguió
el mismo camino y regresó a su oriunda Vilna, poniendo fin a los estudios
de Clara y de Nadia.



Una vez asentado el régimen soviético bajo el gobierno de Lenin,
hacia 1920 ella y su hermana Nadia, viajaron por Polonia, Lituania, Alemania
y Francia realizando conciertos con gran éxito en los cuales eran presentadas
como niñas prodigio. Así y todo la situación de inestabilidad
social y política en Rusia era permanente y a finales de 1921 la familia
decidió emigrar a los Estados Unidos.



El 19 de diciembre de 1921, Clara, sus padres y sus hermanas, Anna y Nadia,
arribaron a Nueva York como pasajeros de entrepuente en un buque de vapor, portando
declaraciones juradas de parientes estadounidenses, en las que certificaban
que tenían planes de asentarse de modo regular en los Estados Unidos.
La familia se adaptó pronto a Nueva York, donde se integraron en la importante
comunidad rusa de la ciudad. Poco después de llegar, Clara quedó
gratamente sorprendida de reencontrarse con su antiguo tutor de violín,
Leopold Auer, que había emigrado en 1918, y con el que reemprendió
las lecciones que la guerra tan bruscamente había interrumpido.


Clara y Nadia continuaron sus estudios en Estados Unidos, y siguieron ofreciendo
recitales de piano y violín, pero ese día de finales de 1928 lo
cambió todo.



Cuando la joven Clara elevó sus brazos delante de las antenas del theremin,
la sensación fue diferente a todo lo que había experimentado con
anterioridad. Cada mínimo gesto de sus brazos y dedos bien calibrados
de violinista, así como una madurada sofisticación musical, le
hacían adoptar una pose tan natural como caminar o respirar, mientras
puntuaba el aire con su música. Aquella demostración impactó
a todos los asistentes, dado que desde un principio Clara fue capaz de extraer
del instrumento notas con gran precisión, algo que casi nadie podía
hacer nada más ponerse delante del theremin, y menos de un modo instintivo.

Termen, impactado por la gran habilidad técnica de Clara Reisenberg,
vio en ella la gran oportunidad de llevar al theremin a su máximo potencial
como instrumento, al mismo nivel que cualquier otro instrumento tradicional.
La habilidad técnica de Clara era sensacional, pero lo que realmente
le daba ventaja y la distinguía de otros thereministas a los que el propio
Termen instruyó desde su llegada a Norteamérica a finales de 1927,
era su absoluta precisión para conseguir los tonos, una cualidad fundamental
para alguien que interpreta un instrumento que no le da una referencia visual
sobre dónde se encuentran las notas.

Clara se sentía muy halagada por los cumplidos del inventor, pero era
una "violinista ocupada" con compromisos de concierto que cumplir
con Nadia. No obstante, un día, mientras ensayaba el Concierto Para Violín
de Beethoven, experimentó un dolor terrible en su brazo derecho. Ese
dolor desembocó en una persistente debilidad que comenzó a minar
su energía y a mermar su técnica. Las consultas con los especialistas
dieron con la raíz del problema: la malnutrición que Clara había
padecido cuando era niña a causa de la hambruna, durante la Revolución
y la Guerra Civil, le había provocado una severa debilidad ósea.
A esas alturas había poco que se pudiera hacer para rehabilitar unos
huesos mal formados durante la etapa de crecimiento.



Termen, sabedor de los problemas físicos de Clara se presentó
en su apartamento de la calle 69 con un regalo, un RCA Theremin (un modelo fabricado
en serie por la famosa firma estadounidense y del que se construyeron 500 unidades).
Clara lo guardó y por hobby lo tocaba de vez en cuando. El violín
era todavía capital en su vida.

Desgraciadamente el brazo de Clara no mejoraba y aunque realizó dos
o tres intentos de retomar el violín, los médicos certificaron
que tendría que abandonarlo definitivamente. Entre tanto había
continuado probando el instrumento de control espacial, también llamado
eterófono.



Según pasaba el tiempo, Termen experimentaba un interés por Clara
que iba más allá de la mera amistad. Siempre que había
fiestas y celebraciones de la comunidad rusa de Nueva York, Clara estaba invitada.
Un ejemplo de su atracción por ella lo encontramos el 3 de marzo de 1929,
el día de su decimoctavo aniversario. Termen preparó para Clara
un pastel rodeado por un campo electromagnético. Cuando ella se acercó,
el pastel que se encontraba sobre una superficie mecánica rotó
y la única vela que había en el centro se iluminó como
por arte de magia. Lo que nació como una amistad y una pasión
común por la música, se estaba transformando en amor a ojos de
Termen y en fuerte amistad y cariño para Clara.



A menudo, tres o cuatro noches a la semana, iban juntos a los clubs nocturnos
neoyorquinos, él con su smoking y ella con vestidos negros de fiesta,
siguiendo a las bandas de los más importantes hoteles. Termen era un
gran bailarín, y en muchas ocasiones ambos eran confundidos por profesionales,
con los focos centrados en ellos mientras las otras parejas les rodeaban y aplaudían.
Según la propia Clara "Él era guapo, ágil... bailamos
y bailamos tanto que se enamoró profundamente de mí".




La diva del éter

Al margen de su relación personal con el inventor, el 1 de abril de
1932 tuvo lugar la presentación en el Carnegie Hall del terpsitone, el
nuevo invento en el que Termen había estado trabajando durante diez años.
En el marco de un concierto eléctrico el inventor presentó además
del terpsitone varios de sus instrumentos, como una orquesta con 16 thereministas,
el theremin de teclado, el rhythmicon, el theremin cello y el Illumovox, un
instrumento óptico que generaba variados efectos lumínicos dependiendo
de los cambios de tono efectuados con un theremin. El terpsitone se trataba
de un instrumento de control espacial con el cual el bailarín podía
controlar el sonido mediante sus movimientos. Una plancha metálica aislada
debajo de la plataforma de baile actuaba como antena para el tono, registrando
el movimiento de elevación del cuerpo y el cese del mismo, como cambios
relativos en el tono. El funcionamiento básico era el mismo que el del
theremin, si bien el volumen y el vibrato eran controlados separadamente por
un operario detrás del escenario.



El inventor había estado probando a diferentes bailarines profesionales
que fueran capaces de interpretarlo correctamente con resultados infructuosos,
hasta que finalmente le pidió a Clara que lo intentara. A pesar de sus
reticencias iniciales, Clara disfrutó con la variedad de posiciones coreográficas
que podía adoptar para crear una nota determinada, algo que con el theremin
estaba limitada a realizarlas sólo con la mano. Todo su cuerpo estaba
dentro del campo musical. Clara demostró el terpsitone interpretando
el Ave Maria de Bach/Gounod acompañada por el arpista Carlos Salzedo.
Vestida de negro, comenzó a bailar sobre sus rodillas en posición
de plegaria, levantándose lentamente. A pesar de lo avanzado de la propuesta
de Termen con la que se adelantó unos 40 años a experimentos similares
desarrollados en el MIT de Massachussetts, el terpsitone sólo se utilizó
una vez más en una demostración en la Columbia University por
parte de Clara y quedó finalmente relegado al olvido.



Hacia 1932, Clara estaba totalmente comprometida en transferir sus sensibilidades
musicales del violín al theremin, pero no intentaría un debut
en solitario, dejando aparte su presentación del terpsitone, hasta que
no hubiera alcanzado el nivel artístico que ella siempre se había
autoexigido, aunque no existiera un precedente para él en el theremin.
Clara jamás estudió la técnica del theremin con su inventor
más allá de tres lecciones introductorias, que fueron más
demostraciones de los movimientos básicos de los brazos que lecciones
musicales formales. Practicaba a tiempo completo estudios estándar de
violín copiados de libros de ejercicios para centrarse en su precisión
técnica (escalas, y memorización de secuencias melódicas
tales como patrones de notas de dos staccatos y dos legatos), como preparación
para su gran debut en Nueva York. Se ejercitó en la técnica de
control espacial con el rigor que se había aplicado con el violín,
intuyendo los gestos más efectivos. Su inmersión en el dominio
del instrumento fue tal que desarrolló sus propios gestos y posiciones
de las manos. Se dio cuenta de que manteniendo las puntas de sus dedos pulgar
e índice de la mano derecha en contacto, podía conseguir uniformidad
y control del vibrato y extendiendo y contrayendo cada dedo de la misma mano
podía controlar con precisión la melodía dentro del campo
eléctrico. Esta técnica, bautizada por la prensa de la época
como “aerial fingering” (digitación aérea), había
sido adaptada de la interpretación del violín, y fue la que sentó
cátedra y ha perdurado como el método clásico para aprender
a tocar el theremin.



Cabe constatar que existían en aquella época una docena de thereministas
cuyo entusiasmo por el instrumento superaba con creces su habilidad para interpretarlo
correctamente. Los casos de Lucie Bigelow Rosen, Lennington Shewell o Juliet
Wolfe Shaw, son ejemplos de intérpretes que se centraban en piezas lentas
del repertorio popular y generalmente de escasa dificultad. No obstante, es
curioso observar como muchos de estos thereministas obraron más -probablemente
de modo inconsciente-, dificultando que alentando la aceptación pública
del instrumento que adoraban, dado que se trataba de personas de clase alta
que promocionaban el instrumento en fiestas privadas y reuniones de pequeñas
elites y no entre las masas populares. Tiempo después muchos críticos
llegaron a admitir abiertamente que tras asistir a recitales de Clara Rockmore,
habían cambiado sus ideas preconcebidas sobre el potencial del theremin,
que con su escasa técnica esos intérpretes menos diestros
habían infundido entre la audiencia y la prensa especializada.



En 1933 y de un modo inesperado, Clara Reisenberg se casó con Robert
Rockmore, un distinguido representante de artistas que había conocido
a la edad de 14 años. Rockmore estaba bien situado en su profesión.
Tenía una larga asociación con el mundo del teatro como apoderado
del actor, cantante y activista por los derechos civiles Paul Robeson (1898-1976),
y en un tiempo amigo y confidente del dramaturgo Eugene O'Neill (1888-1953).
El último triunfo de Rockmore había sido su producción
en la primera obra de teatro de actores afroamericanos en Nueva York, Run, Little
Chillun!, que se estrenó en Broadway el 1 de marzo de 1933. La boda de
Clara fue un duro golpe para Termen, que pocas fechas antes le había
pedido matrimonio. Al conocer la noticia súbitamente rompió todo
contacto con ella.



El 30 de octubre de 1934, Clara realizó su recital de debut en el Town
Hall de Nueva York, con su nuevo apellido de casada, Rockmore. A pesar de que
el inventor todavía mantenía las distancias, el grado de involucración
de Clara con el theremin continuó. Ella misma superó sus propias
expectativas y desarrolló una consumada técnica que ningún
otro intérprete había alcanzado jamás. En su ambicioso
programa, interpretó Berceuse de Igor Stravinsky, el Andante de la Sinfonía
Española de Edouard Lalo, Kaddisch de Maurice Ravel y piezas de Bach,
Marcello, Goldmark, Glazunov, Rachmaninoff y Tchaikovsky. Pierre Luboschutz
la acompañó al piano y Joseph Yasser al órgano. El programa
finalizó con una serie de espirituales cantados por el Hall Johnson Male
Sextet apoyados por el theremin y el órgano. Supuso el primer intento
solista del theremin en un recital completo de piezas legítimas del repertorio
clásico. El concierto recabó unas críticas excelentes por
parte de la prensa neoyorquina.

Termen finalmente rompió su largo silencio cuando escuchó a Clara
en la interpretación radiofónica de la pieza de Ravel Kaddisch,
acompañada por la Alfred Wallenstein Symphonietta. El teléfono
de Clara sonó y le dijo en ruso "tocas como un ángel".
Termen finalmente se había hecho a la idea de su matrimonio con Robert
Rockmore. Quería demasiado a Clara como para perder incluso su amistad.



El 14 de agosto de 1937 en un concierto en el Robin Hood Dell con la Philadelphia
Orchestra, Termen fue testigo junto a una audiencia de 4500 espectadores, del
más ambicioso concierto de Clara hasta la fecha: la interpretación
de Schelomo de Ernest Bloch en su RCA Theremin, una pieza originalmente compuesta
para cello y orquesta, en donde el theremin substituía íntegramente
la parte de violonchelo. El Philadelphia Evening Bulletin la nombró "gran
virtuosa del instrumento" y concluyó que "Una de las mayores
metas conseguidas por la señora Rockmore ha sido la casi total eliminación
del glissando", aspecto este que resultaba molesto a muchos oyentes. Clara
había alcanzado la mayor precisión posible en el theremin de RCA,
pero su técnica era capaz de mucho más, y ya demandaba un instrumento
con mayor capacidad de respuesta. A pesar de las reticencias iniciales, y según
el requerimiento de Clara, Termen comenzó el diseño de un instrumento
hecho a la medida del potencial real de su técnica. Ella demandaba un
control más rápido sobre el volumen y también aumentar
el rango de octavas, de tres a cinco, con lo cual convertiría al theremin
en un instrumento mucho más flexible y perfectamente capaz de interpretar
con él pasajes musicales mucho más rápidos con mayor precisión.



El 15 de septiembre de 1938 Lev Termen desapareció de Nueva York sin
dejar rastro regresando a la Unión Soviética, no sin antes entregarle
a Clara Rockmore el theremin con las nuevas especificaciones. Su situación
económica era acuciante. Los intentos de comercializar sus últimas
invenciones extramusicales (alarmas, sistemas de apertura automática
de puertas, etc.), habían sido un fiasco y existían serios problemas
con su permiso de residencia. La estrella de Termen en América se había
apagado definitivamente.



El 27 de octubre de 1938, Clara apareció en el Town Hall de Nueva York
en su mayor recital en los últimos cuatro años con el flamante
theremin mejorado, sólo seis semanas después de la súbita
partida de Nueva York por parte de Termen. El nuevo theremin tenía un
mueble ligeramente más pequeño que el modelo comercial de la RCA
porque el amplificador se ubicaba fuera de la caja, lo cual lo convertía
en menos voluminoso. Entre otros cambios, fue adaptado para incorporar sugerimientos
que Clara recibió por parte del pianista Josef Hofmann, entre los que
se incluían un método para evitar que los tubos de vacío
se calentaran demasiado rápido, permitiendo que no se tuviera que afinar
el instrumento con tanta frecuencia.

Con su hermana Nadia en el piano, Clara llevó a cabo un ambicioso programa
centrado por completo en los cuatro movimientos de la Sonata Para Violín
Y Piano de César Franck (1822-1890). Los resultados fueron excelentes
y los críticos de su tiempo consideraron que el instrumento había
alcanzado su mayoría de edad, pudiendo ya ser considerado un instrumento
con un alto grado de expresividad, y se sentenció que el theremin parecía
no poseer límites técnicos.




Aunque hasta ahora se ha hecho referencia únicamente a Clara, cabe decir
que su hermana Nadia está considerada como una de las mejores intérpretes
de la obra pianística de Franz Josef Haydn, y fue tutora de algunos de
los mayores virtuosos del piano de su época. Clara se refirió
a su colaboración con su hermana en los siguientes términos: “éramos
como una sola alma, un solo cuerpo y un único par de oídos”.



En el otoño de 1940, Clara Rockmore inició una gira de conciertos
junto a Paul Robeson, un cantante de espirituales y actor de color, que años
más tarde fue inhabilitado por el Comité de Actividades Anti-Americanas
durante el macartismo, dada su militancia comunista y su lucha por los derechos
civiles de los afroamericanos. Robeson había realizado diversos viajes
a la Unión Soviética entre 1934 y 1937, y era un buen amigo de
Robert Rockmore. Clara y Paul a su vez se hicieron grandes amigos, llegando
incluso a hablar en ruso durante las giras, para mayor confusión de propios
y extraños. Ella le llamaba “Pavlik” y él a ella “Clarochka”.
En concierto interpretaban separadamente, en sets alternos (él el primero
y el tercero y Clara el segundo), cada uno con un pianista diferente. Clara
se acompañaba por Eugene Helmer. Tras el intermedio Clara abría
la segunda parte del concierto y Paul lo concluía. Clara en esta primera
gira de costa a costa de Estados Unidos interpretó piezas de Brahms,
Bach y Ravel.



Un segundo “tour” tuvo lugar durante el otoño de 1941 con
William Schatzkamer como pianista, que les llevó desde el medio oeste
hasta Ottawa, cruzaron Canadá, actuaron en Winnipeg, Vancouver, y hacia
el sur en el estado de Washington, Oregon y en California (San Francisco y Los
Ángeles). En Diciembre concluyó la gira y Clara retornó
en el expreso Santa Fé Chief a Nueva York.



Por último, en octubre de 1942, Clara y Paul realizaron una tercera gira,
la más larga hasta la fecha, que duró seis meses, y les llevó
por todo el país y Canadá. Fueron unos 70 conciertos (uno cada
dos o tres días). El éxito fue muy grande, y como Clara comentó
tiempo después "Disfruté de un gran reconocimiento y audiencias
que jamás habría conseguido por mi misma".



Durante aquella época, Clara Rockmore también contempló
la idea de interpretar nuevos trabajos para el theremin y no sólo circunscribirse
al repertorio clásico, incluso espoleó a los compositores para
que escribieran piezas para el eterófono, pero aunque algunos incluyeron
el theremin en sus composiciones, ella siempre quiso interpretar música
melódica, porque consideraba que esencialmente el theremin era un instrumento
melódico. En un gesto de cierto divismo por su parte, como la mayor parte
de las piezas contemporáneas no le gustaban, no las interpretaba. Muy
ocasionalmente interpretaba piezas en la tradición romántica de
compositores contemporáneos como Erich Korngold (1897-1957), Joseph Achron
(1886-1943), y Alexander Grechaninov (1864-1956). No obstante, Clara siempre
fue muy peculiar al respecto de su arte. Por ejemplo era muy meticulosa en relación
al espacio que necesitaba para tocar, dado que el theremin necesitaba un área
alrededor del mismo para ser interpretado según sus criterios. No aceptaba
cámaras, periodistas e incluso a la propia orquesta invadiendo su espacio.
Asimismo demandaba una ubicación muy determinada para el altavoz del
theremin, que ella siempre situaba detrás de ella, ligeramente por encima
de su cabeza y orientado hacia la audiencia. Con este emplazamiento podía
escuchar fácilmente el efecto de sus movimientos con las manos, aplicando
las oportunas correcciones de tono, volumen o timbre antes de que la audiencia
se apercibiera de ellas.

En 1944 Leopold Stokowski (1882-1977), pensó que ya era hora de realizar
una composición para el theremin. Stokowski sentía una gran admiración
por Clara, a la que consideraba que "podía hacer música sobre
el fogón de una cocina". En los años 30 Stokowski estaba
tan entusiasmado con el theremin y otros instrumentos electrónicos, que
había pensado en crear una orquesta eléctrica, pero sus planes
quedaron en una simple declaración de intenciones dada la poca capacidad
de utilizar dichos instrumentos como orquestales, por tanto se concentró
en el theremin como instrumento solista. Con el propósito de que Clara
lo interpretara, Stokowski le encargó la composición de un concierto
para theremin y orquesta al compositor y pianista de origen sirio-chipriota
Anis Fuleihan (1900-1970), cuyas más reseñables composiciones
provenían de la década de 1930. Compositor y solista otorgaron
especial importancia a los aspectos técnicos, y Fuleihan produjo un concierto
completo de tres movimientos. Clara presentó el concierto con Stokowski
como director y la New York City Symphony el 26 de febrero de 1945 en el New
York City Center. La crítica fue unánime, y se exaltaron tanto
las cualidades de Clara como intérprete, como la calidad de la pieza
de Fuleihan.





En el marco de esta vorágine de éxito, Hollywood entró
en escena. Para el film de Alfred Hitchcock Spellbound (Recuerda, 1945), el
compositor de la música Miklós Rózsa (1907-1995), creó
un complejo solo para theremin. Se le ofreció a Clara Rockmore una sustanciosa
cantidad por la interpretación de dicha parte. No obstante, Clara rechazó
la oferta debido al uso frívolo que Hollywood le tenía reservado
al instrumento, tratando de crear sugestión, terror, angustia en el oyente,
mediante la creación de efectos, no música. El enfoque de Clara
con el theremin estaba en las antípodas del que le pretendía dar
el mundo del cine. Ella interpretaba música seria, no aspiraba simplemente
a asustar al público, a convertir su instrumento en una curiosidad de
feria. Finalmente, el thereminista que interpretó la pieza, y que a la
postre se convertiría en célebre fue el Dr. Samuel Hoffman (1904-1968),
un quiropodista de Nueva York, que por las noches y de modo amateur tocaba el
theremin en diversos clubs de la ciudad. Hollywood utilizó el instrumento
en films como The Lost Weekend (Días Sin Huella, 1945), The Day The Earth
Stood Still (Ultimátum A La Tierra, 1951), y como un elemento cómico
en la propia película como es el caso de The Delicate Delinquent (Delicado
Delincuente, 1957), protagonizada por el comediante Jerry Lewis. No obstante,
las películas que incluyen el instrumento desde entonces se pueden contar
por centenares y abarcan todos los géneros.



La partitura de Spellbound consiguió el Oscar de la Academia, y el theremin
obtuvo el reconocimiento inmediato. Por su parte Hoffman, fue, probablemente
sin saberlo, el primero que le dio al público en general, su primera
gran dosis de música electrónica, y creó una asociación
mental en el subconsciente popular entre el sonido del theremin y las películas
de ciencia ficción de serie B, aspecto este que probablemente ha marcado
a varias generaciones.



El 30 de julio de 1947, un público de 450 espectadores en el Manhattan
Lewisohn Stadium escuchó el Concerto de Fuleihan con la New York Philharmonic
Symphony, dirigida por el compositor Bernard Herrmann y Clara Rockmore al theremin.
En enero de 1948 Clara interpretó nuevamente a Fuleihan con la Philadelphia
Orchestra bajo la batuta de Alexander Hilsberg en la Academy Of Music.

Clara continuó realizando conciertos hasta 1954, fecha tras la cual
entró en un período de aparente inactividad del que sólo
reaparecía ocasionalmente para ofrecer alguna entrevista o conciertos
privados. El theremin era requerido fundamentalmente para crear efectos sonoros
en el cine, pero no como instrumento de concierto. Pocas eran las piezas musicales
nuevas que lo incluían y no solían ser representadas en muchas
ocasiones. Asimismo, Clara tras su retirada se dedicó a dar clases particulares
de theremin de modo ocasional, dado que el dinero no era un problema para el
matrimonio Rockmore. Cuando el profesor Termen todavía residía
en Estados Unidos, Clara fue la única thereminista a la que autorizó
a enseñar el método de interpretación del instrumento.

En 1961, un joven ingeniero neoyorquino recién licenciado en física
por la Universidad de Cornell llamado Robert Albert Moog entró en contacto
con Clara Rockmore. Desde que era un adolescente había estudiado los
esquemas y diagramas del RCA Theremin y estaba tan fascinado con el invento
que había comenzado a fabricar su versión del theremin en su propia
empresa R. A. Moog Company (más tarde Moog Music Inc.). Clara le recibió
muy amablemente en su apartamento de la Calle 57 de Nueva York. El joven traía
un theremin con la intención de que la diva lo probara y le diera su
opinión. Clara Rockmore le dijo que si quería que lo tomara como
un tipo serio tendría que construir un instrumento mucho mejor. Así
y todo el joven no se amedrentó y siguió trabajando en pos de
su idea de crear instrumentos electrónicos.

En mayo de 1962 Robert y Clara Rockmore estaban de visita turística
en Rusia. Mientras estaban en Moscú pensaron en Lev Termen, pero ya había
pasado un cuarto de siglo desde que lo habían visto por última
vez. Una noche, durante una cena con un científico, Robert Rockmore le
preguntó por pura curiosidad si sabía algo de un inventor llamado
Termen. El científico, contestó como quien no quiere la cosa "he
almorzado con él hoy". Clara casi se desmayó al escuchar
estas palabras.

Quedaban pocos días para que el matrimonio Rockmore abandonara la Unión
Soviética, por tanto no podían recurrir a los cauces oficiales
para reencontrarse con el inventor. Al día siguiente y por medio de la
recepcionista de su hotel se arregló una conversación telefónica
con él. La misma voz que Clara recordaba sonó al otro lado del
aparato. Su reencuentro se produjo en una estación de metro, un lugar
idóneo para mitigar las voces de su conversación y las escuchas
indiscretas de los servicios de seguridad. Al día siguiente de este breve
encuentro, el matrimonio Rockmore tenía que asistir a una representación
teatral. Termen les dijo que durante el intermedio salieran. Él estaba
fuera esperándoles en un taxi que les condujo al apartamento de Termen
en el complejo de viviendas Leninsky Prospekt, donde pasaron una velada muy
musical con la esposa y las hijas del inventor.

En 1969, el joven constructor amateur de theremines Robert Albert Moog se había
convertido en Bob Moog, el principal artífice de la introducción
del sintetizador en la música popular, y esta vez Clara sí lo
tomó seriamente y mejoró su opinión sobre los theremines
que fabricaba su empresa. Desde entonces Moog y Clara Rockmore se hicieron buenos
amigos, hasta tal punto que la diva del éter accedió a que el
fabricante de sintetizadores le restaurara el theremin que Lev Termen había
construido para ella en 1934, con la ayuda y supervisión de Mike Jasen
el ingeniero de Rockmore desde hacía varias décadas.





El arte del theremin. Un nuevo renacimiento

A mediados de los años 70 Clara ya sentía el peso de la edad,
y quería dejar para la posteridad una grabación de su forma de
interpretar el theremin. Aunque llevaba cuarenta años interpretando el
theremin, jamás había realizado una grabación discográfica.
En los años 50 había tenido conversaciones con Goddard Lieberson
de Columbia Records, pero aunque éste reconocía que Clara tocaba
de un modo maravilloso no existía demanda de discos de theremin, por
consiguiente nunca se llevó a cabo una grabación.

En 1976, Robert Moog convenció a la diva para que realizara una serie
de grabaciones del repertorio clásico que había estado interpretando
durante más de 40 años con el theremin, acompañada de su
hermana Nadia al piano. El subsiguiente LP apareció en 1977 bajo el título
de The Art Of The Theremin, reeditado en disco compacto en 1987 (Delos 1014),
que incluye textos en el libreto escritos por Robert Moog, que incluso ha afirmado
que fue grabado suficiente material como para publicar un segundo álbum,
que espera publicar en un futuro próximo. En este álbum se incluyen
piezas de Tchaikovsky, Ravel, Rachmaninoff, Stravinsky, Achron o Manuel de Falla
entre otros. Paralelamente a esa grabación sonora, se realizó
otra en video en la que Clara Rockmore ofrecía una entrevista y mostraba
su técnica con el theremin a lo largo de 58 minutos. El vídeo
titulado Clara Rockmore. The Greatest Theremin Virtuosa, incluye una introducción
realizada por Bob Moog, está producido por Big Briar, Inc y fue editado
en 1998, tras el fallecimiento de la diva del theremin.

Tras estas grabaciones Clara Rockmore volvió a su plácida vida
alejada de los escenarios, sólo interrumpida por el fallecimiento de
su hermana Nadia en 1983 a los 79 años.

Con la vejez, los hechos del pasado de reviven más vivamente. Clara
Rockmore deseaba reencontrarse con Termen nuevamente. Su siguiente encuentro
se produjo en septiembre de 1991, cuando Lev Termen fue invitado por el compositor
y creador de la síntesis en modulación de frecuencia (FM), John
Chowning del CCRMA (Center for Computer Research in Music and Acoustics), de
la Stanford University a los Estados Unidos. En este encuentro, Clara recibió
a Termen en su apartamento de estilo Art Déco de la Calle 57, donde tocó
para él y conversaron mientras tomaban té. Este viaje vino también
propiciado por el cineasta neoyorquino Steve M. Martin. En 1990 había
estado en Moscú filmando exteriores y al propio Lev Termen en su apartamento
rememorando hechos del pasado, pero para completar su documental sobre la vida
del inventor necesitaba que Termen viajara a Estados Unidos. Finalmente se consiguió
un visado por parte de las autoridades soviéticas y se pudo hacer realidad
el sueño de Clara, de Moog y de muchos otros.

El 3 de noviembre de 1993 falleció en Moscú a los 97 años
de edad Lev Sergeyevich Termen. Sólo un día antes, el director
Steve M. Martin había finalizado su documental Theremin: An Electronic
Odyssey, que narra la azarosa vida del inventor, los años que residió
en Estados Unidos y su relación musical y personal con Clara Rockmore.

El domingo 10 de mayo de 1998 a la edad de 88 años y a causa de las
complicaciones derivadas de una apoplejía, fallecía Clara Rockmore,
la gran virtuosa, la gran diva del instrumento electrónico más
famoso de todos los tiempos.

El legado musical de Rockmore, además de su disco The Art Of The Theremin,
es una grabación (un ‘air-check’ de hecho), del Concerto
For Theremin And Orchestra tal y como fue presentado en Nueva York en 1945,
incluido dentro del álbum Ionisation (Symposium 1253), que incluye la
pieza del mismo título de Edgar Varèse, además de varias
piezas de Beethoven, Sibelius o Elgar.

Pero aparte de su arte en forma de grabación discográfica o de
su theremin mejorado, que ha pasado a manos de una alumna suya llamada Dalit
Warsaw, Clara Rockmore nos ha dejado mucho más. Un método de interpretar
un instrumento nuevo, un compromiso inquebrantable con una forma de concebir
el theremin y su arte, y una importante labor de divulgación del mismo
a través de giras y conciertos.

Por otro lado, el theremin es un instrumento que sigue fascinando a nuevas
generaciones de músicos. Se calcula que existen en el mundo unos 12.000
theremines. El precio de uno de los 500 RCA Theremin que se fabricaron en los
años 30 puede oscilar entre los 5.000 y los 25.000 dólares, dependiendo
de su estado de conservación, y que son venerados por todos los thereministas
del mundo. Existen varias empresas que fabrican el theremin en kits de montaje,
entre ellas las firmas Moog Music Inc y PAiA, si bien hay otras que lo hacen
de un modo más artesanal. Anualmente se celebran varios certámenes
de thereministas, fundamentalmente en Estados Unidos, donde dicho instrumento
cuenta con centenares de intérpretes aficionados, la mayoría de
ellos con instrumentos de fabricación y diseño propio.

Su sonido es ya parte intrínseca de la cultura popular del siglo XX.
Aunque su presencia en el mundo de la música clásica ha sido tangencial
con contados ejemplos de autores que han escrito piezas pensando en este instrumento,
su aportación al cine ha sido más que significativa. Toda película
de ciencia ficción o de terror de los años 50 y 60 que se precie
ha de incluir un theremin en su banda sonora. La música pop y el jazz
también han sido un terreno fértil para la proliferación
de grabaciones en las que ha estado presente el theremin. Desde Good Vibrations
de The Beach Boys, llevada a cabo con un sucedáneo del theremin denominado
Tannerin, obra del músico e inventor Paul Tanner y de ejecución
similar a una ‘slide guitar’, pasando por discos de Jimmy Page o
actualmente de grupos como Air, Mercury Rev o Marilyn Manson entre muchos otros.

Con estos precedentes, y gracias a la semilla que plantó Clara Rockmore
en los años 30, el theremin es un instrumento que tiene garantizado su
futuro.

Clara Rockmore - Biografía, por Pablo Freire | Entrar/Crear una cuenta [3] | 0 Comentarios
Los comentarios son propiedad de sus respectivos autores.
No somos responsables de su contenido.
Enlaces
  [1] http://www.teremin.com/index.php?name=News&file=article&sid=4
  [2] http://www.teremin.com/index.php?name=News&catid=&topic=6
  [3] http://www.teremin.com/user.php